Las metas
Cuando nos ponemos una meta, de esas que sí intentamos no las de hablar por hablar, lo que estamos haciendo es probarnos a nosotros mismos.
Las causas para ponerte una meta varían tanto como las personas que se las ponen. Puedes querer demostrar algo, despejar dudas acerca de tus capacidades, a ti mismo o a los demás.
Puede que necesites tener algo en lo que centrarte. O simplemente mantenerte alejado de todo lo de mas, no soy partidario de ello pero para evadirse de ciertos problemas funciona bien.
Lo importante es tener tu energía centrada en algo. Que te mantenga activo y que represente un reto, a corto, medio o largo plazo. Y algo factible, los imposibles dejemoslos para los cuentos y las películas.
Tener varias metas al mismo tiempo no es malo, siempre y cuando no se solapen y tengas que dividir energía en conseguirlas ni hacer sacrificios en una u otra.
No tomes atajos y afronta las dificultades siempre según las reglas. Aporta la energía que creas que debes o puedes emplear en ese momento, nunca mas de lo que puedas dar. Y guarda siempre algo para esos inesperados momentos en los que las cosas suelen complicarse justo al final del camino.
La sensación de haberlo conseguido, esa calma relajada que te absorbe al dejar de enfocar tu energía, es como encontrar tu equilibrio. Lo mas aproximado diría que es la satisfacción, pero con un tinte metafísico.
En contra de lo que muchos piensan, para mi, es mas importante lo que realizas para conseguir esa meta, que la meta misma. Lo aprendido en el esfuerzo es mas valioso que el premio en si. No siempre, evidentemente, pero estamos generalizando.
Y cuando lo consigas, respira hondo, restablece un punto de apoyo. Que todo lo realizado sirva para algo. Seguramente la meta ha merecido el esfuerzo, pero lo que has aprendido, del mundo y de ti mismo, puedes usarlo siempre que lo necesites.
Las causas para ponerte una meta varían tanto como las personas que se las ponen. Puedes querer demostrar algo, despejar dudas acerca de tus capacidades, a ti mismo o a los demás.
Puede que necesites tener algo en lo que centrarte. O simplemente mantenerte alejado de todo lo de mas, no soy partidario de ello pero para evadirse de ciertos problemas funciona bien.
Lo importante es tener tu energía centrada en algo. Que te mantenga activo y que represente un reto, a corto, medio o largo plazo. Y algo factible, los imposibles dejemoslos para los cuentos y las películas.
Tener varias metas al mismo tiempo no es malo, siempre y cuando no se solapen y tengas que dividir energía en conseguirlas ni hacer sacrificios en una u otra.
No tomes atajos y afronta las dificultades siempre según las reglas. Aporta la energía que creas que debes o puedes emplear en ese momento, nunca mas de lo que puedas dar. Y guarda siempre algo para esos inesperados momentos en los que las cosas suelen complicarse justo al final del camino.
La sensación de haberlo conseguido, esa calma relajada que te absorbe al dejar de enfocar tu energía, es como encontrar tu equilibrio. Lo mas aproximado diría que es la satisfacción, pero con un tinte metafísico.
En contra de lo que muchos piensan, para mi, es mas importante lo que realizas para conseguir esa meta, que la meta misma. Lo aprendido en el esfuerzo es mas valioso que el premio en si. No siempre, evidentemente, pero estamos generalizando.
Y cuando lo consigas, respira hondo, restablece un punto de apoyo. Que todo lo realizado sirva para algo. Seguramente la meta ha merecido el esfuerzo, pero lo que has aprendido, del mundo y de ti mismo, puedes usarlo siempre que lo necesites.
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