Empezamos de nuevo
Bueno, retomamos el Blog ante la insistencia de los (el) usuarios (uno solo) que accedían a diario (muy de cuando en cuando) a este vuestro (tuyo) Blog.
En esta época de crisis, la cual ha llevado a algunos a informarse mas a menudo de lo que solía hacer, llama la atención como el ponente del discurso es menos importante que el discurso en si mismo. Si leemos cualquier noticia en la que por fundados o infundados hechos se ataca o defiende una idea común a nuestro sentido ético-moral, acabamos valorando mejor o peor a dicho ponente. Pero no aceptaremos una idea contraria a nuestro razonamiento por muy bien que nos caiga esa persona.
Acabo de encontrar el blog de una persona conocida con quien no mantengo trato desde hace mucho tiempo, y cuando digo mucho me refiero a unos 20 años o así.
Si bien siempre tuve a esa persona etiquetada por su implicación con la política, después de leer su blog sobre temas de preocupación nacional, he vuelto a mirar a esa persona con aprecio. Si no compartiera sus ideales cambiarían las tornas pues no podemos ser objetivos hablando de ideales. Ha dado la casualidad, y cuando digo casualidad me refiero a todo lo que influye en una persona para llegar a tener unas convicciones, de que coincidamos en dichos temas. A bien decir que esta persona se explica mucho mejor de lo que un servidor es capaz de hacer.
En política siempre he intentado mantenerme a distancia por una sencilla razón, en este país la política se lleva como el fútbol, somos defensores acérrimos del líder cuya bandera enarbolamos e incluso pecamos de justificarlo. Así pues he procurado, siempre en la medida de lo posible, ser prudente con esos temas. También ha influido mucho algo que me enseño mi padre, que para hacer una opinión debes tener el máximo de información sobre el tema.
Si ahora mismo, en este estado de discriminación positiva que tenemos, comentamos una noticia sobre un hombre que ha agredido a su señora esposa es evidente la sentencia de cualquiera, incluida la mía. Pero si a ese titular añadimos que la mujer prostituía a su hija en desconocimiento de su marido la opinión gira 180º y se olvida de si dirección inicial. No me baso en un caso real aunque si ha ocurrido no hace demasiado la detención de una madre en Valencia, creo recordar, por dicha atrocidad.
Se podría decir entonces que nuestras opiniones van influenciadas por la educación que recibimos, el sitio donde vivimos, la gente con la que nos rodeamos y un algo dentro que es capaz de decirte, aun cuando el interlocutor te sea poco apreciado, que es lo correcto. Pero lo que mas puede hacer a una persona cambiar de opinión es la información.
Vivimos en la era de la información, tenemos toda la documentación y hechos en Internet. Podemos acceder a todos los periódicos del mundo e incluso ver sus hemerotecas para recordar sucesos y opiniones. Aunque creo que el periodismo de opinión y lo políticamente correcto se han cargado el periodismo de este país, no nos queda mas remedio de pasar por cristales del autor de la noticia que leamos. Así pues ¿como escapar de la manipulación subyacente a un articulo donde el periodista se preocupa mas de decir lo que piensa que de dejar testimonio de la verdad?. Pues con mas información.
Si lee usted un solo periódico se esta encasillando a si mismo a una ideología y posicionándose como uno de sus defensores. Evidentemente hay periodistas más y menos profesionales, pero todos tienen opinión. Si lee dos periódicos podrá ver cierta distancia de pareceres entre los autores y le dará una perspectiva diferente a la primera que obtuvo. Y si intentamos disponer de toda la información posible y opiniones de todo tipo de mentes, podremos conseguir lo que buscamos, no la verdad, sino nuestra verdad deducida de los hechos y las opiniones de los demás.
No nos queda mas remedio que leer una noticia, saber quien la escribe y saber que hay detrás de ese nombre. Seguro que se le ocurre muchos nombres de periodistas a los que es capaz de clasificar en uno u otro bando político. Leer a uno de ellos no implica compartir su opinión, pero debemos estar informados para actuar en consecuencia de lo que opinamos. Porque para poder actuar u opinar es implícito el conocimiento, y el conocimiento sesgado es un arma peligrosa, ya que saber un poco sobre un tema implica desconocer mucho sobre ese mismo tema. Aunque puedo equivocarme.
En esta época de crisis, la cual ha llevado a algunos a informarse mas a menudo de lo que solía hacer, llama la atención como el ponente del discurso es menos importante que el discurso en si mismo. Si leemos cualquier noticia en la que por fundados o infundados hechos se ataca o defiende una idea común a nuestro sentido ético-moral, acabamos valorando mejor o peor a dicho ponente. Pero no aceptaremos una idea contraria a nuestro razonamiento por muy bien que nos caiga esa persona.
Acabo de encontrar el blog de una persona conocida con quien no mantengo trato desde hace mucho tiempo, y cuando digo mucho me refiero a unos 20 años o así.
Si bien siempre tuve a esa persona etiquetada por su implicación con la política, después de leer su blog sobre temas de preocupación nacional, he vuelto a mirar a esa persona con aprecio. Si no compartiera sus ideales cambiarían las tornas pues no podemos ser objetivos hablando de ideales. Ha dado la casualidad, y cuando digo casualidad me refiero a todo lo que influye en una persona para llegar a tener unas convicciones, de que coincidamos en dichos temas. A bien decir que esta persona se explica mucho mejor de lo que un servidor es capaz de hacer.
En política siempre he intentado mantenerme a distancia por una sencilla razón, en este país la política se lleva como el fútbol, somos defensores acérrimos del líder cuya bandera enarbolamos e incluso pecamos de justificarlo. Así pues he procurado, siempre en la medida de lo posible, ser prudente con esos temas. También ha influido mucho algo que me enseño mi padre, que para hacer una opinión debes tener el máximo de información sobre el tema.
Si ahora mismo, en este estado de discriminación positiva que tenemos, comentamos una noticia sobre un hombre que ha agredido a su señora esposa es evidente la sentencia de cualquiera, incluida la mía. Pero si a ese titular añadimos que la mujer prostituía a su hija en desconocimiento de su marido la opinión gira 180º y se olvida de si dirección inicial. No me baso en un caso real aunque si ha ocurrido no hace demasiado la detención de una madre en Valencia, creo recordar, por dicha atrocidad.
Se podría decir entonces que nuestras opiniones van influenciadas por la educación que recibimos, el sitio donde vivimos, la gente con la que nos rodeamos y un algo dentro que es capaz de decirte, aun cuando el interlocutor te sea poco apreciado, que es lo correcto. Pero lo que mas puede hacer a una persona cambiar de opinión es la información.
Vivimos en la era de la información, tenemos toda la documentación y hechos en Internet. Podemos acceder a todos los periódicos del mundo e incluso ver sus hemerotecas para recordar sucesos y opiniones. Aunque creo que el periodismo de opinión y lo políticamente correcto se han cargado el periodismo de este país, no nos queda mas remedio de pasar por cristales del autor de la noticia que leamos. Así pues ¿como escapar de la manipulación subyacente a un articulo donde el periodista se preocupa mas de decir lo que piensa que de dejar testimonio de la verdad?. Pues con mas información.
Si lee usted un solo periódico se esta encasillando a si mismo a una ideología y posicionándose como uno de sus defensores. Evidentemente hay periodistas más y menos profesionales, pero todos tienen opinión. Si lee dos periódicos podrá ver cierta distancia de pareceres entre los autores y le dará una perspectiva diferente a la primera que obtuvo. Y si intentamos disponer de toda la información posible y opiniones de todo tipo de mentes, podremos conseguir lo que buscamos, no la verdad, sino nuestra verdad deducida de los hechos y las opiniones de los demás.
No nos queda mas remedio que leer una noticia, saber quien la escribe y saber que hay detrás de ese nombre. Seguro que se le ocurre muchos nombres de periodistas a los que es capaz de clasificar en uno u otro bando político. Leer a uno de ellos no implica compartir su opinión, pero debemos estar informados para actuar en consecuencia de lo que opinamos. Porque para poder actuar u opinar es implícito el conocimiento, y el conocimiento sesgado es un arma peligrosa, ya que saber un poco sobre un tema implica desconocer mucho sobre ese mismo tema. Aunque puedo equivocarme.
0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home